viaje a brasil navidad 2002-03

re-capacitar. Tod@s podemos viajar libres

MI PRIMERA VEZ EN BRASIL

 

Para mí es realmente cómodo viajar a este país, crisol de paisajes, fauna, flora, playas salvajes, megalópolis y contrastes sociales. Por dos motivos, tener familia en Sao Paulo y que se hable una lengua muy similar al castellano.

Las navidades del 2002 al 2003 fue la fecha escogida para que mis parientes no se sintiesen agraviados por ir saltando de un lado al otro del mundo sin tener como destino su casa. También en compañía de mi ex, con la que por motivos evidentes, diez años de relación, compartí muchos viajes.

Allí las navidades se celebran en medio del verano, con temperatura suave, para lo que nosotros entendemos por verano y eso sí, con niveles de humedad altísimos, no, lo siguiente.

las tres fronteras, muy cerca de las cataratas de iguaçu

En lo climático, la humedad se manifiesta de una forma que realmente asusta. Con puntualidad Suiza, caía al comenzar la tarde un torrente de agua que duraba media hora aproximada de duración. Hasta tal punto que en las regiones más tropicales se usa como punto de referencia para quedar. Tomar un café al acabar la lluvia, por ejemplo.

No pasé mucho tiempo en Sao Paulo, lo justo para conocer a los que no había visto nunca y pasar las fiestas. Es mucho más interesante ir a cualquier entorno natural, de los muchos que hay que ver en todo el país. Tras los primeros días,tomamos un ómnibus a Foz de Iguaçú, para ver las cataratas. Mi prima nos asistió con la logística durante todo el tiempo que estuvimos en el país, así que ya teníamos alojamiento reservado. Por ahora el más lujoso en el que he estado. Un hotel de cuatro estrellas, sin ninguna diferencia aparente con los de cinco, con una pasarela sobre las cataratas, literalmente.

El calor húmedo te hacía estar constantemente sudando y mojado, a parte de las lluvias que te pillaban de vez en cuando y de las que por mucho que te cubrieses con un chubasquero, no te podías esconder.

Volviendo al tema del viaje, el trayecto en bus, 15 horas, el más largo que había realizado hasta el momento, no tuvo desperdicio. En un momento dado ese gigante con ruedas, con azafatos incluídos, se estropeó, el motor comenzó a echar mucho humo. A pesar de esto consiguió parar en una ciudad en la que había un taller de la compañía.

Tras revisar la incidencia, y ver que se carecía del material necesario, un hombre se metió con un tubo en la mano en el habitáculo del motor. Pasó allí un rato trasteando, ese entretanto lo pasamos con el corazón un poco en vilo, pero con la seguridad de que todo iría bién. En ese periodo de espera se escucharon incluso golpes en el interior de dicho habitáculo. El resultado final, no se sabe muy bién como, es que el motor quedó reparado de tal manera que aguantó el resto del viaje.

Algo que me marcó mucho fue, una expresión de una niña. En una parada en un lugar bastante pobre, nos dieron de comer una especie de plato combinado, con arroz, ensalada, carne y fruta. Comimos sólo lo que estaba cocido, apartando la comida cruda. Al final en el plato quedó abandonada una cierta cantidad de comida. Por allí había una niña, de aspecto desaliñado y pobre, que con un rostro que reflejaba una mezcla de incomprensión, incredulidad y hambre, se quedó mirando las bandejas medio llenas de comida que dejamos atrás.

cataratas de iguaçu
Las cataratas de Iguaçu desde el helicóptero

En las cataratas, disfrutábamos de la comodidad de un hotel a media pensión. El paisaje, como es de esperar, hay que verlo para comprenderlo. Durante la visita y siendo aquella una época donde yo gozaba de una posición económica que me permitía ciertos caprichos, hubo excursiones en barco para acercarse a las cataratas y también un vuelo en helicóptero, que nos permitiese fotografiar el lugar desde el cielo. Una vista privilegiada que costaba una cantidad importante de dinero.

Ya que estábamos allí, una vez bién vista la atraccion principal, hubo visitas a un par de parques con animales en semi-libertad. Mariposas y aves. Actualmente, los “bichos”, o los veo en su hábitat natural o no los veo. Aunque se encontrasen en buen estado, en su entorno bien alimentados y con espacio para no dejarse ver si no quieren, en lo personal, no me gustan los lugares donde el animal no está en una libertad completa.

De vuelta en Sao Paulo, continuamos celebrando, algo que se basa prácticamente en una sola actividad, comer. Por las mañanas solo desayunaba fruta. La calidad y variedad de las frutas las hacía un manjar. Las papayas, el melón, las chirimoyas, los plátanos, mango y otras cuyo nombre no recuerdo. El resto de las comidas, eran carne, y en abundancia, siempre en abundancia. Una de las experiencias fue ir a un rodizio, donde no paran de servirte carnes, hasta que coges una tarjeta verde que tienes sobre la mesa, la volteas y queda de color rojo.

Lo siguiente fue ir a Manaos, al Amazonas, este viaje fue un pack regalado por mi prima y su marido. Consistía en un alojamiento en un hotel de cinco estrellas a pensión completa, el mayor lujo del que he disfrutado hasta ahora. Incluía también algunas excursiones fluviales.

rio negro
El río negro

No está propiamente en el Amazonas. Manaos se encuentra a orillas del río negro, su principal afluente. Este río recibe el nombre de su color, debido este a la gran cantidad de taninos de las aguas. Esto también hace que esté libre de malaria, un agua con esa composición es un entorno hostil para el mosquito anófeles, el encargado de transmitirla.

Hubo dos excursiones, una al “encuentro de las aguas”, el lugar donde el río negro se une con el amazonas. Es un espectáculo ver como convergen las aguas de distintos colores. Ni que decir tiene que el ancho del río llega a tener un horizonte en el que no se ve la otra orilla.

guia indígena
guia indigena en la selva

La otra una corta excursión fluvial en la que vas a visitar un poblado indígena. Con esta soy más crítico. Me hubiese gustado y todavía me gustaría remontar el amazonas alejándote bastante más de la ciudad hacia el interior de la selva. El hecho de ir en sí a ver una tribu casi como un zoo, a posteriori no me resulto grato. Quizá lo más interesante era que durante esa jornada un guía local explicaba  cosas sobre la flora, la fauna, el estilo de vida y costumbres de la zona.

El encuentro de las aguas. Unión del rio negro y amazonas
El encuentro de las aguas. Unión del rio negro y amazonas

La dieta a orillas del amazonas está basada en la pesca fluvial y la fruta.

Una noche cenamos costillar de pirarucú, en el restaurante de lujo del hotel, con música de piano en directo incluida. Este es un pez gigante que vive en las aguas de la zona. Es el segundo pez fluvial más grande del mundo, puede llegar a los 3 metros y 250 kilos, así que con un trocito de lo que de forma abstracta sería el “costillar” dá para una cena copiosa.

Una vez terminado de disfrutar el pack, pasamos los últimos días con mi familia y volvimos a España.