myanmar regreso a casa ubein bridge y chaukhtatgyi paya

re-capacitar. Tod@s podemos viajar libres

Ya habiendo visto los puntos de máximo interés, en este caso coincido con los más turísticos. Yangon, Mandalay, Inle lake, Bagan y Gotneik pass, regreso hacia el Sur desde pi un lwin(piolín para los amigos). Tomo un taxi compartido con otras cinco personas, con lo que íbamos considerablemente apretados de regreso a Mandalay. Me despido de un paisaje montañoso que daba un ligerísimo respiro de la asfixiante humedad de la ciudad de descanso colonial y segunda en importancia del país.

calles de mandalay
callejeando por Mandalay

Llegando a la ciudad el conductor va realizando las paradas precisas para dejar a cada uno de los compañer@s del trayecto. Creo que finalmente yo soy el último. Ya estando cerca del hotel, le pido que pare, que me gustaría ir caminando. La verdad que no sé en que pensaba entre el calor el loco tráfico y la humedad, ninguno de estos paseos es grato.

En el momento de bajarme, sin mediación previa, un conductor de un rikshaw agarra mi mochila y la echa a la parte de atrás de su bici. Insistiendo en llevarme, por mil kyats hasta la puerta del hotel que se encuentra a unos trescientos metros de donde me encuentro. La verdad, ya no tengo más paciencia para taxistas y conductores de vehículos de pasajeros. Con perdón de mi vocabulario, es una puta constante en todo el planeta que este tipo de profesionales pelee por timar al turista. Considerando que en este país las personas son las más educadas y correctas que he encontrado, es totalmente insólito este tipo de discusión.

Finalmentemente el conductor que me ha bajado insiste en cumplir estrictamente el servicio contratado llevándome de puerta a puerta.

Bueno, pues el lujo que me he dado con este alojamiento, nada barato para la zona del planeta en la que me encuentro, pero en la línea de lo que es normal en el país, me va a resultar muy confortable y grato.

Es pronto, así que almuerzo por la zona, «reposo» un poco la comida, me resulta sorprendente lo tremendamente cansado que me he encontrado durante todas las vacaciones. La verdad no he sido claramente consciente que desde hace apróximádamente diez meses padezco fatiga crónica.

Algo más tendré que hacer este último día que paso en Mandalay. Así que tras haber visto los puntos más interesantes de la ciudad, decido ir al Ubein bridge.

ubein bridge

El Ubein bridge es el puente de Teka más largo del mundo. Cruza una pequeña marisma a lo largo de dos kilómetros. Miro en la guía las posibilidades que tengo para ir. Usar el caótico transporte público hace que sea bastante apurado llegar a tiempo de tomar los últimos «autobuses»(por llamarlos de alguna forma). Así que negocio con un taxista de los que se aposta en el exterior de la estación.

Quieren conbrarme 20000 kyats(unos 17 Euros) por llevarme, esperarme y traerme de vuelta. Me parece un precio negociable, pero ninguno de los taxistas de la zona ofrece nada más bajo y me hacen saber que es una tarifa pactada. Así que por lo excepcional del lugar, acepto, cosa que en cualquier caso iba a hacer.

Les extraña que no quiera ir exactamente al atardecer. El mejor momento para ir al lugar. Más o menos voy a las cuatro de la tarde, lo que resulta bastante excepcional.

Recorro bajo un Sol y con una humedad de justicia. Vaya mierda de estación húmeda, no me cruzo ni con una nube. Me tomo mi tiempo para recorrer apróximadamente kilómetro y medio del puente, deteniéndome para tomar fotos.

De vuelta el Sol está ya cayendo(aunque todavía bastante alto) y se aprecia como el espectáculo natural del lugar va cambiando y cuando el Astro Rey se encuentre cerca de la línea del horizonte, el espectáculo del Ubein bridge debe ser como para caerse de espaldas. Así que recomiendo que en la medida de lo posible se espere a esa hora. Pero en mi caso tengo que preparar el equipaje y descansar antes de tomar mañana el avión(poco habitual en mí usar ese transporte) a Yangon. Ya he visto el paisaje en el autobús de ida que era el principal motivo de haber tomado ese transporte. Que es 7 horas más lento que ir por el aire que no es nada caro, 8 Euros en autobús y 20 en avión; además yo ya he tomado la determinación de viajar como «mochilero sin miserias».

ubein bridge
selfie con cara de cabreado con el sol de frente 🙂

He de madrugar tanto para coger el avión que en la recepción me dan el desayuno en una bolsa para llevar.

A eso de las cuatro de la mañana bajo. El taxi me estará esperando a cuatro calles, en la estación de tren, pero como parte de servicio el hotel me llevará en moto a tomar el taxi, tampoco me voy a negar :). El mozo de la recepción y cual Harry Potter, de la alacena debajo de la escalera, somnoliento sale un adolescente de los de felpudillo debajo de la nariz, para llevarme en la scooter. Después de que 3 ó 4 no le arrancase, por fin una motillo funciona y nos vamos.

Tomo desde la estación de tren(donde me estaban esperando) cojo el taxi. El conductor es un joven universitario que me hace hablar de fútbol. A veces pasa, por cortesía hay que hacer un esfuerzo y no saltar con un tajante -no me interesa ese tema-. El chaval era muy majete, así que me deja en el pequeño aeropuerto y nos despedimos.

De vuelta la avioneta hace una paradita que no estaba prevista en el aeropuerto de Heho. A eso de las once o así llegamos a Yangon y ya que estoy en un sitio con comida internacional más standard aprovecho para desayunar por segunda vez de una manera más occidental. Es decir, que no implique carne con arroz ó fideos, ya estoy hasta las orejas de esta dieta.

Últimas jornadas en Yangon

Busco un taxi. Negocio el precio y le muestro las indicaciones en inglés y birmano de como llegar al hostal donde me iba a alojar. Le costo mucho tiempo llegar al destino. Cuando ya estábamos en las indicaciones del mapa, no aparecía por ningún lado el hostal. El taxista le preguntaba a alguien. Le decía,-gire por aquí y eche un vistazo que está ahí-. No se burmés, pero no hace falta ser un lince para comprender esa conversación. La verdad es que esto me recuerda a los hutongs de Pekín. Un numero de una calle realmente es un punto en medio de un amasijo de callejuelas.

Finalmente llegamos. Pues el sitio es muy bonito. Se encuentra en un punto entre antiguas viviendas coloniales descuidadas con bastante encanto. El interior del recinto es una casa principal con varios boungalows adyacentes y una zona común.

foto de comida
Tampoco es cuestión de pasar hambre

En la recepción validan mi reserva y se disculpan porque la habitación que había reservado no se encontraba libre, había reservado habitación no un bungalow. Me reconocen de motu propio que están obligados a ubicarme en una posición como mínimo de la misma calidad que lo reservado. Me dan dos opciones, una habitación similar a la incialmente reservada junto a la recepción ó uno de los dos boungalows que les quedaba libre. Ostia, no me había visto en una de estas de tener una compensación tan generosa sin necesidad de exigir nada. Claaarooo, digo que un boungalow, me enseñan los dos y me dan a escoger. Uno era más pequeñito y otro considerablemente más grande(concebido para un matrimonio con niños). -El grandeee por favor-. Es una elección de la que después me arrepentiría. De saber el buen feeling que iba a tener con la recepcionista del turno de tarde, me pillo la habitación de al lado de la recepción. En fin, le peña no suele hablar de estas cosas en sus posts, pero es una parte que está presente si viajas sólo y libre de compromisos sentimentales.

Bueno abandonando la sección rosa, entre pitos y flautas se han hecho las 6 de la tarde, así que me doy un pequeño paseo y vuelvo ya para acostarme. La verdad es que hoy no me ha apetecido ni cenar. Mañana iré a chaukhtatgyi paya a ver el buda tumbado más grande del mundo.

 chaukhtatgyi paya

Esta noche he descansado bastante bien así que me levanto, desayuno de un bufet que tiene cosas «normales». Me sorprende a mi mismo que ya quiero volver a costumbres alimenticias occidentales. Fruta, zumo, café, algo de bollería. GENIAL.

Esta mañana he decidido que voy a ver la pagoda con el buda tumbado más grande del mundo. En todas partes aparecen atracciones que son «lo que sea» más X del mundo.  De esto se nutren las guías de viaje.

El buda tumbado más grande del mundo
El buda tumbado con todos los signos astrológicos en los piés

Pillo el taxi de turno. Desde aquí hay que ir al centro en taxi, que me deja en la pagoda. La parte exterior tiene algunos puestos de souvenires. No he entrado todavía y ya están intentando venderme alguna miniatura ó postal.

No me apetecía lo mas mínimo cargar con la cámara, así que voy a hacer como todo el mundo y sacar las fotos de esta jornada con el móvil. Ya apenas se ve a gente con cámaras reflex. Algo que ha cambiado de forma drástica en cosa de aproximadamente cinco años.

Nada más entrar un monje se percata mi interés en plasmar en instantáneas la estatua, que es realmente sobrecogedora, me indica que tengo una pequeña plataforma a la que me puedo subir para observar y sacar fotos. Esta pagoda es una fuente de ingresos muy importante para la confesión que aquí se profesa. Me sorprende que pasa a mi lada un tipo con un carrito que carga las urnas de donativos de un lado a otro.

De vuelta a la pagoda, la estatua no tiene desperdicio tiene sus gigantes pies tatuados (en oro) con los símbolos propios de la astronomía y budismo birmanos.

los pies del buda tumbado
a este no le huelen los pies

Detrás del Buda hay un mural espectacular con toda la historia de la vida de este personaje. Aunque así lo traten en Myanmar, desde el punto de vista teológico sería un error decir que El Buda es una deidad.

mural budista
mural con la historia del budismo

la  chaukhtatgyi paya es sin duda el lugar que más me ha impresionado de Yangon. Tras haber pasado un rato muy satisfactorio, me voy a ver si veo algo más antes de despedirme de la ciudad.

lago kandawgyi

Dios, parece que sí, que está comenzando la temporada húmeda. En este momento los higrómetros en lugar del nivel de humedad estarán midiendo el nivel de sequedad, que debe ser menor al 0%. Así que al salir de la pagoda me pongo la mochililla al frente y abro el paraguas. Como otro punto interesante de la ciudad decidí ir al lago kandawgyi. Me apetecía ir a algunos de los lagos, en plan lago del Retiro. que hay en la ciudad. Habitualmente los turistas van al lago del Parque del Pueblo. En lugar de coger un rickshaw o lo que sea decido ir paseando entre el caótico tráfico de esta ciudad. Yangon es una ciudad de un tamaño manejable. En cambio, no se libra de tratarse de una caótica megalópolis asiatica, por el loco e incomprensible hecho de que esté prohibido transitar en moto. Así que el denso tráfico de coches en calles estrechas y mal señalizadas es, a veces, insufrible.

Tiré sin tener muy claro por donde iba, por intuición y con la sensación de que no estaba interpretando correctamente el mapa, lo que era cierto. En un momento dado veo la cúpula de la Schwegadon Paya, que se encuentra cerca de mi destino. Así que con la confusa referencia de la pagoda más grande del Sureste Asiático. Tiro hacia este prácticamente invisible hito.

Después de dar muchas vueltas, creo que llego a mi destino. La verdad, el lago no es gran cosa. Tiene un chorro de agua en el centro y un puente de teka que como es de lo poco que se puede hacer, cruzo. La verdad es que es bastante largo. Más que cruzar, va tratandose de una pasarela que bordea parte del lago por arriba.

El puentecito tiene láminas de madera marcadas con una X que indica que es mejor abstenerse de pisar. La verdad es que está hecho una mierda. Tengo la sensación de que me empieza a dar vueltas todo, con un tipo de mareo que reconozco y estoy teniendo por tercera vez en mi vida. La primera de ellas me llevó al hospital en Chile, pero como dice la Histaria Interminable, «eso es otra historia» que contaré en su momento.

Bueno, la segunda vez, tuve una cama cerca y me pude meter durante varias horas hasta que me recuperé. Hoy, no me puedo dar el lujo de caerme y tengo que evitar pisar tableros de madera en mal estado que giran y giran. Bueno, usando el 100% de mis capacidades de coordinación y con un esfuerzo psicológico para no sucumbir, termino de cruzar y sentarme en el cesped frente a un puesto de bebidas.

La última vez me ayudó a recuperarme un poco más rápido hidratarme y comer algo. A ver tengo que ponerme en pié y comprar agua y una bolsa de Chettos o similar. Espero sentado a recuperarme un poco, cosa que no sucede. La mujer del puesto me mira con una cara mezcla de estupefacción y preocupación. En fin, aunque tengo seguro, no me puedo permitir acabar en un centro médico, aunque a pesar de que me encuentro en uno de los supuestos que no cubre la póliza contratada, evitaría a toda costa que fuese de la sanidad pública.

Intento «echar el resto», me levanto voy y pido,-water and this one-(señalando unas patatas, por supuesto picantes). Busco aturdido en la cartera lo que me pidió, al final le redondeé el precio dejando algo de propina, sin esperar al cambio y volviendo al cesped.

Me tumbo, me siento, me vuelvo a tumbar; como, bebo, paso no se cuanto tiempo, pero no mucho, no llegaría a las dos horas. Me termino un litro de agua y las patatas. Me encuentro un poquillo mejor, así que me levanto y «me tiro» a sentarme en uno de los puestos de comida del exterior del parque. Nada turístico, más bien de paisanos. Pido tallarines con pollo, la verdad es que no me acuerdo que carne pedí, la carta está únicamente en burmés. Como símplemente deseando que no hayan lavado los tallarines con agua del grifo.

Cuando acabo ya me encuentro considerablemente mejor. Así que tiro de vuelta al Bamboo Place(ese es el nombre del hostal). Desisto de ir caminando cuando comprendo que está en una pedanía alejada, así que cojo un taxi.

De vuelta me tiro un rato en la cama y al atardecer me busco un sitio para cenar. En la recepción me indican que más o menos a tres mansiones(las casas coloniales de la zona) de donde me encuentro hay un restaurante. Tomo mi «última cena»(en este viaje) en Yangon. Un plato copioso que contiene hasta huevos un lujo complicado de encontrar, pero, en cualquier caso, comer en Myanmar es muy barato.

Cuando acabo camino unos minutos vuelvo a mi cabaña y mañana será mi última jornada completa en este país.

Me levanto con la intención de ir a coger el tren que da la vuelta a la ciudad y que tiene una parada cerca de donde me encuentro. Pero al final acabo todo el día perreando, lavando ropa, tirado dentro de la cama detrás de la mosquitera y hablando con skype con mi padre que por fin ha salido del hospital cuando la diferencia horaria me lo permite. Prácticamente ni como. Creo que es la primera vez desde niño que de unas vacaciones voy a volver mucho más descansado de lo que me fui.

Ya a la mañana siguiente, me levanto, desayuno, guardo el neceser y esas últimas cosas que han de esperar hasta el último momento, saco el equipaje al hall del edificio principal donde espero viendo el National Geographic Channel. Por suerte, excepto las noticias sobre el anuncio del Brexit y porque me afectaba directamente a la tasa de cambio del Euro, no he visto nada la tele.

Del viaje de vuelta lo mas pesado fue conseguir la tarjeta de embarque de pekin a Madrid, ya que Air China solo me proporcionaba de Yangon a Pekin. En cada escala has de salir al Check-in y sacar la tarjeta de embarque correspondiente. Esto en Pekin, al no ir con visado como es lógico pues no pienso entrar en el país, significa en la salida de la zona internacional del aeropuerto(los check-in están dentro del país), ir a la ventanilla de pasaportes diplomáticos para que un policía te acompañe a sacar la tarjeta de embarque. Un rollo y encima el señor policía de la aduana era mas seco que un ajo.