ARGENTINA. PENÍNSULA DE VALDÉS Y PATAGONIA

re-capacitar. Tod@s podemos viajar libres

Mi tercera vez en Argentina: Península de Valdés, Patagonia y Buenos Aires/ Urugay.

Esta fue mi tercera visita a Argentina, en las navidades de 2005, acompañado de mi ex y una amiga. El objetivo ver la ballena franca austral, en su paso migrando en la Península de Valdés y segundo, conocer y andar por la Tierra de Fuego y la Patagonia. Esto significa que llegábamos algo más de una semana tarde del paso de las últimas ballenas. Nos tendremos que conformar con ver leones marinos, focas y demás mamíferos que se encuentran en la zona. En cualquier caso haremos actividades muy deseables en general.

Barrio de Caminito.                El primer sitio al que llegamos fue a Buenos Aires. Esta es la primera vez donde propiamente paro a ver la ciudad. De las otras dos veces solo me fijé en la casa rosada a la vuelta de mi segundo viaje, y porque estaba tomada por la policía militar, si no, habría pasado sin pena ni gloria. En este momento es donde me dí cuenta de que desdeñar por completo parte importante de un país, sus ciudades y monumentos y patrimonio urbano, es otra forma de ser cerril. A pesar de que la principal atracción para mí en un viaje siempre se corresponde con algún tema relacionado con la naturaleza.

En Buenos Aires paseamos por el centro, haciendo algunas compras, lo que como dentro del tópico, al ser hombre, no le encuentro sentido al acto de “ir de compras”. También hubo ocasión de ver el barrio de Boca y “caminito”. Me llama la atención lo colorido de las casas de la zona del puerto.

Nuestra siguiente parada es Puerto Madryn, capital de la Península de Valdés, donde lo primero que hicimos fue tomar una cerveza Quilmes. Nuestra intención es intentar ver la ballena franca austral, aunque una de las primeras cosas que nos dicen es que hará una semana que han pasado las últimas. Aún así es más que satisfactorio el poder ver colonias de leones marinos criando en su propio hábitat, morsas peleando, orcas intentando cazar presas demasiado cerca de la orilla, desesperadas, pasando por alto el riesgo de querar varadas.

lucha por el territorio                Aquí es donde viví la mejor experiencia de mi vida. Realizamos una actividad de buceo en una cala donde crían los leones marinos. No son peligrosos, sólo curiosos, nos dijeron que si se acercaban (no estaba garantizado) serían hembras y las crías, el macho se quedaría vigilando desde la orilla. Se acercaron gran cantidad de leonas y crías, quriendo jugar con nosotros, cosa que no aproveché, pues su forma de jugar era morderte suavemente en la aleta, en el brazo para picarte y te movieses. La verdad, me producía mucho respeto que a un bicho de 700 kg se le fuese un poco la fuerza al morderte cariñosamente, cosa que no ocurría. Se movían dibujando espirales a nuestro alrededor jugando y estudiándonos, yo no daba crédito a lo que sucedía. El guía nos dijo que jamás se habían acercado tantos leones marinos. Es algo que hay que vivirlo para comprenderlo.

Glaciar perito moreno                Comparado con esto el resto de las experiencias son poco significativas. Ir a Ushuaia, sobrevolando en avión la “serpiente comiendo un elefante” del Principito; es un personaje basado en un montículo en medio del Sur de la Patagonia. Conocer el Parque Nacional de Tierra de Fuego. Navegar por el Canal de Beagle, hacer trekking por las torres del Paine, ir a sendos miradores para ver el Cerro Torre y Fitz Roy, así como el Glaciar Perito Moreno. Y por supuesto celebrar el año nuevo bailando Reageton en el único garito de Ushuaia.

 

Tras todas estas experiencias, a la vuelta a Buenos Aires, aprovechamos para hacer una última excursión a Colonia de Sacramento (Uruguay). Dentro de los ámbitos urbanos, sin duda el mejor lugar del viaje.

GALERÍA DE FOTOS DE LA PENÍNSULA DE VALDÉS Y PATAGONIA ARGENTINA.

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