2002 VIAJE A MARRUECOS

re-capacitar. Tod@s podemos viajar libres

UN VIAJE A MARRUECOS REALIZADO EN LA SEMANA SANTA DEL AÑO 2002

                Es la primera vez que salgo con la única intención de conocer otro país sin intención de ir a ninguna montaña, ha tocado ir a Marruecos. Vamos mi pareja de aquel entonces y nuestra mejor amiga (coincidía con los dos). Nuestro objetivo es conocer Marrakech, el desierto en el oasis de Merzouga y Fez.

mapa_marruecos
Fuente: http://www.elmundoenargentina.com/

Vamos a ir en un estilo “de mochilero”, pues aunque nosotros trabajamos, nuestra amiga no tiene “un duro”, en aquel entonces todavía se pagaba con pesetas. Así que desistimos de comodidades y fuimos a hoteles baratos y youth hostel y todos los trayectos fueron en autobús.

El primer tramo fue desde Madrid hasta Casablanca en autobús. Por supuesto, de por medio pasa montar en el ferry de Tanger. Quizá esto fue lo mas entretenido. Era la primera vez que montaba en un barco y tuve ocasión de pasar un ratillo en la cubierta durante el viaje…

Casablanca era un lugar de paso así que sólo pasamos un día antes de coger otro autobús a Marrakech. No me gustó mucho. Todo me parecía descuidado, la pintura del hotel descorchada, edificios mal rehabilitados, las reparaciones hechas con los escasos medios de los que disponían, en definitiva, me pilló a contrapié el cambio cultural.

Marrakech ya me gustó mucho más. Me había hecho al trato con los marroquíes, amables y hospitalarios. Es un lugar en el que la identidad cultural es mucho más marcada e invita a sumergirte entre sus calles de construcción caóticas. Los precios son baratos, y aunque supone prácticamente una especie de desprecio hacia la cultura de Marruecos.

Ir por el mercado es agradable. Todo el mundo se para a hablar contigo, unos de los principales atractivos es utilizar el trueque, un buen sistema para cubrir las necesidades, que por desgracia se pierde devorado por la globalización.

Así como anécdota interesante, hablando con un vendedor, nos debió encontrar simpáticos y nos invitó a su casa a tomar un té. Al principio fuimos un poco reticentes, no confiábamos mucho, finalmente decidimos aceptar el convite. Nos llevó por callejuelas, lo que nos mosqueó. Finalmente todo era mucho menos problemático de lo que pensábamos estuvimos tomando té, comiendo pastas, fumando de un Nargile y hablando de cualquier cosa.

Durmimos en un youth hostel donde contratamos una excursión al desierto a las dunas de Merzouga, menos turísticas que las de Zagora que son las visitadas habitualmente. En el trayecto hacia el Sur, nos entreteníamos en trocar bolis, camisetas y cosas de merchandaising que llevábamos para la ocasión. En la zona de Ourzazate, nos intentaron trocar a nuestra amiga, uno de ellos llamado Jimi Hendrix, al principio el cambio nos parecía una broma, pero el tipo estaba hablando en serio.

Llegamos a Erfoud, una ciudad muy llamativa,desde ahí nos trasladamos a Merzouga, un oasis en el desierto, muy interesante, algo muy nuevo para unos ojos occidentales que apenas han visto mundo más allá de Albacete y Valencia.  Pasamos una tarde jugando con la arena y corriendo por las dunas como niños, junto a unos nuevos amigos que hicimos durante la excursión. Pasamos la noche en el desierto.

A la mañana siguiente, la excursión tenía que volver a Marrakech, pero nosotros nos quedábamos en el desierto, pues la siguiente parada no era regresar a la misma ciudad, era ir a Fez, un lugar muy colorido que deseábamos ver, casí era nuestro destino principal. Tras ver alejarse el 4X4 que nos sirvió de transporte, me dí cuenta que me había dejado en el interior un forro polar, que usaba para la noche pues bajaba mucho la temperatura. El siguiente pensamiento fue bastante más preocupante, en un bolsillo estaba mi pasaporte.

Relativamente acostumbrado a situaciones de emergencia por mi experiencia en Cruz Roja, sé que perder la calma y resolver esto de forma histérica, tal y como me sentía en el fondo de mi fuero interno, invité a mis compañeras a sentarnos a tomar un té. El objetivo darles la noticia de la forma más relajada posible y determinar los siguientes pasos. La situación era que había perdido el pasaporte, no es la situación exacta pues sabía donde estaba y hacia donde iba. Mi ex y nuestra amiga recibieron con nerviosismo, por mi situación, y por otro lado un lógico enfado, pues teníamos que volver a Marrakech y no ir a Fez.

Había que hablar con el refugio para indicarles lo sucedido, donde se encontraba mi pasaporte y que lo guardasen hasta nuestro regreso. Busqué a un comerciante con el que podernos entender medio en inglés medio en castellano y como podíamos, para que llamase al Hostel de Marrakech y le explicase en Árabe lo sucedido a los del hostel, que guardasen el pasa porte esperasen nuestra llegada.

Pasamos el resto del día con estos comerciantes, muy buenas personas, trocando bienes y hablando. Al día siguiente tomamos un autobús de vuelta. Volvimos con un Narguile, una daga de plata, una túnica y otros recuerdos. Yo incluso dejé unos buenos pantalones de montaña, muy resistentes y que había comprado recientemente.

En el regreso yo iba sentado con mi amiga, que iba “a su rollo” y en un momento dado se quejó de que sentía que la estuviesen tocando desde el asiento de atrás. Le dije que continuase hablando conmigo para que se viese que no iba sola. El resultado fue que la dejaron tranquila por ir acompañada por un hombre, también quedó patente el poco respeto que había hacia las mujeres.

Ya de vuelta en Marrakech, afortunadamente recuperé el pasaporte y el abrigo sin ningún problema. Pasamos allí el poco tiempo que nos quedaba, volvimos a Tanger y ya terminadas las vacaciones y con muchas anécdotas que contar llegamos a Madrid.